Artículo 123



Ayer (4 de junio de 2012), La Jornada publicó en primera plana un artículo sobre los jóvenes que viven en la calle Artículo 123, en el centro de la Ciudad de México. Ahí explican un poco su situación y el problema que representan para los vecinos (http://www.jornada.unam.mx/2012/06/04/capital/040n1cap). Esta es mi experiencia con ellos: Desde hace varios años, yo pasaba por esa calle cuando iba a trabajar al Teatro Metropolitan y siempre veía sobre la banqueta unas "casas" hechas con lonas y plásticos y gente inhalando activo o resistol. Muchas veces me pregunté cómo podían vivir así hasta que un día me acerqué e intenté conocerlos un poco. Ahí conocí a El Flaco, Hermelinda, tres Eduardos, Delfino y otros 15 hombres y mujeres que viven ahí. Traté de entender qué fue lo que los llevó a estar en esa situación pero aún no lo sé. Muchos no saben su edad ni el día en el que viven pero todos los días trabajan limpiando parabrisas o como cargadores para conseguir un poco de dinero. Cada vez que voy a verlos me quedo unas 2 o 3 horas ahí platicando y veo como la gente que pasa por ahí prefiere rodear la calle o si pasan se voltean para otro lado, como si no existieran. Los vecinos están enojados y me dicen que han tratado de ayudarlos y de darles trabajo y ellos no quieren. No quieren porque tienen un problema serio de adicción desde hace muchos años. Tienen desde 14 hasta 25 años y muchos de ellos llevan viviendo en la calle toda su vida. Algunos niños que veías viviendo en la calle o pidiendo dinero en las esquinas, ahora viven aquí y a su vez están teniendo bebés que no tienen un futuro claro. Delfino y su esposa y tienen un bebé de 2 años y otro a punto de nacer, tambien hay una bebé de 3 meses viviendo ahí, con cicatrices de piquetes de mosco en todo el cuerpo. Hay un par de muchachas que no deben tener más de 20 años que se ve que tuvieron bebés hace poco y quien sabe que pasó con ellos. Hermelinda un día dijo que se iba a rehabilitar, que iban a pasar por ella. Cinco días después fui a verlos y ahí seguía, me dijo que nunca pasaron a recogerla. Al hablar le escurre baba y ya perdió la noción del tiempo. Tiene un novio que le dicen El Greñas y limpias parabrisas cuando pueden. Todos se llevan bien y se cuidan, comen juntos. Algunas personas les llevan comida, de repente apareció una charola con varias piezas de pan y cocinan un caldo de pollo en una fogata que hicieron a media calle, con pedazos de muebles viejos. Uno de los Eduardos pasa la mayor parte del tiempo sentado en un sofá. Le falta una pierna porque lo atropellaron y le es un poco más dificil conseguir comida o agua. He conocido gente que me da su opinión sobre la gente que vive en Artículo 123 y todo lo que he escuchado es que son unos chemos sin remedio, unos vagos que se escapan de los albergues y sólo piensan en drogarse y no quieren trabajar. También me dicen que si tanto me interesan, pues que yo los ayude. Ojalá pudiera pero desgraciadamente no es tan sencillo (no es suficiente llevarles agua, ropa o comida), son adictos que no conocen algo mejor y que han tenido vidas demasiado difíciles y requieren ayuda profesional médica y psicológica. Además no solo en Artículo 123 hay personas con este problema, sobre Av.Chapultepec también, cerca de Garibaldi, y en muchísimos lugares más. No es un problema aislado y le corresponde al Gobierno del Distrito Federal tratar de solucionarlo. Si los bebés de Delfino siguen viviendo así, en 15 años ellos tendrás hijos y el circulo vicioso continuará.






















































































One Response to “Artículo 123”

  1. [...] Calle Artículo 123 [...]